"Me parece francamente indignante que hablen de nosotras como de una plaga"
Oficialmente ya soy una anciana.Tengo 287 días. Presumo de llevar una vejez casi envidiable. A lo largo de mi vida he tenido 320 hijos y ya he perdido la cuenta con los nietos. No estoy casada ni pienso estarlo. No creo en Dios. Soy omnívora.
Es mi primera entrevista y le confieso que no sé cómo empezarla...
Tranquila mujer. ¡Como si estuviéramos en su casa!
Sí, bueno, precisamente es por ese motivo...¿Puede decirme qué hace usted en mi cocina a estas horas de la madrugada?
¿Es esta su cocina? Discúlpeme, no pretendía incomodarla aunque tampoco esperaba que usted tuviera un ataque de sed a estas horas...
Entiendo...Pero aún no me ha respondido a la pregunta.
Discúlpeme de nuevo. No pretendía quedarme por aquí, la verdad. Sólo estaba de paso.
¿De paso? ¿Y adónde se dirige?
Voy a visitar a unas primas.
¿Y a estas horas?
Sí, claro. No pretenderá que lo haga a plena luz del día...¡Usted no sabe la cantidad de desalmados que existen por ahí! Un paseo matutino furtivo te puede costar la vida y no se llega a mi edad sin ser muy precavida.
Bueno, sabrá usted que su especie no goza de mucha simpatía...
Lo sé, querida, lo sé. Somos lo que usteden llaman una peste. ¡Una plaga! Mire, me parece francamente indignante que hablen de nosotras como de una plaga.
...
¡Y encima dicen que somos sucias! ¿Pero sabe usted cómo están las alcantarillas de esta ciudad? Pues mejor no le doy detalles. Y eso sin hablar de la cantidad de guarros declarados entre su especie. Si yo le contara...
Algo de razón tiene pero ¿por qué cree usted que tienen tan mala prensa?
¡Pues eso me lo podrá decir usted mejor siendo periodista!
...
Mire, la verdad, no lo sé. Nuestra especie está llena de virtudes pero me temo que su prepotencia no puede tolerarnos.
¿A qué se refiere?
¿Quién cree que sobreviviría a un cataclismo atómico? ¿Sabía usted que podemos soportar dosis de radiactividad de 6 a 15 veces superiores al ser humano?
Sí, algo había oído...
Y sabrá también que podemos vivir sin cabeza unas cuantas semanas. ¿Sabe lo que representan unas cuantas semanas para nosotras? ¡Serían años para ustedes?
Le confieso que esa última cualidad no me parece muy envidiable.
¡Ja! ¡Es más de lo que algunos de sus congéneres posee! Reconózcame que entre ustedes se actúa a menudo como si no se tuviera cabeza alguna...Y no me haga hablar de su clase política, por favor. Almenos nosotras tenemos excusa pues cuando actuamos sin cabeza lo hacemos literalmente sin ella. Pero ustedes...
Mire ahí le doy toda la razón.
Y qué manía con erradicarnos, oye.
¿Ha sufrido usted algún encuentro desafortunado?
¡Cientos! Querida, a mi edad no se llega sin haber sufrido zapatillazos, zapatazos o sacudidas de escoba. Por no hablar de las zambullidas al inodoro...
¿A qué se refiere?
Pues me refiero a los psicópatas que, creyéndose más samaritamos que el del escobazo, te lanzan por el inodoro. Deben pensar que así no son ellos los culpables sinó las aguas bravas...
¿Y le ha pasado muchas veces?
Uffff....Una docena de veces, hija. Sin ir más lejos, la última fue anteayer. Pero suerte de mi tatarabuelo por parte de madre. Era un excelente nadador y yo soy clavadita.
Pues lamento mucho que haya pasado por eso pero al menos me reconocerá que ustedes transmiten muchas enfermedades.
Querida, nosotras sólo tenemos la desgracia de llevar su suciedad accidetalmente de un lado para otro y en el camino, pues pasa lo que pasa...
Es una manera de verlo.
Querida, que nosotras llevamos esa carga es un hecho pero no pretenda convencerme de las bondades de su especie.
No pretendía convencerla de nada. Aunque no parece usted fácil de convencer, por otro lado.
Dejarse convencer demasiado es como dejarse engañar con consentimiento. ¡Te lleva a la ruina! Y en cualquier caso ustedes, los humanos, no son seres de luz que digamos.
Bueno, tampoco exagere.
No, hija no, no exagero nada. Y una cosa es que no les caigamos bien y otra que nos peguen eso sustos de muerte porque sí.
¿Sustos de muerte?
Sí, sustos de muerte. Porque además de los zapatillazos y las zambullidas al inodoro están los sustos de muerte.
Explíquese, por favor.
Los sustos de muerte suceden cuando te encuentras con alguien de su especie y reacciona gritando como si viera la criatura más horripilante y nauseabunda del mundo. Que como decía mi madre, en paz descanse, yo no soy muy bonita pero ustedes tampoco son preciosos, oye.
Bueno sobre gustos ya se sabe...
¡Que ni gustos ni nada! Se creerá usted que está muy guapa con esos pelos y esa cara de recién encendida la luz. Y sobre el pijama que lleva, mejor no hago comentario...
Oiga, yo no he chillado al verla.
Ya, querida...Pero que eso no está bien...
Antes mencionó a su madre. ¿Puede hablarme de ella?
Ay, sí querida. Era muy guapa. Siempre tuvo muchos machos. Es algo muy normal entre nuestra especie ¿sabe?
...
Pero no vivió tanto como yo
Vaya, lo lamento mucho.
Sí, una pena. La pobre no heredó las facultades de mi tatarabuelo y no pudo con una zambullida. La vida es así para nosotras.
...
Ya le he contado lo buena nadadora que soy ¿verdad?
Oficialmente ya soy una anciana.Tengo 287 días. Presumo de llevar una vejez casi envidiable. A lo largo de mi vida he tenido 320 hijos y ya he perdido la cuenta con los nietos. No estoy casada ni pienso estarlo. No creo en Dios. Soy omnívora.Es mi primera entrevista y le confieso que no sé cómo empezarla...
Tranquila mujer. ¡Como si estuviéramos en su casa!
Sí, bueno, precisamente es por ese motivo...¿Puede decirme qué hace usted en mi cocina a estas horas de la madrugada?
¿Es esta su cocina? Discúlpeme, no pretendía incomodarla aunque tampoco esperaba que usted tuviera un ataque de sed a estas horas...
Entiendo...Pero aún no me ha respondido a la pregunta.
Discúlpeme de nuevo. No pretendía quedarme por aquí, la verdad. Sólo estaba de paso.
¿De paso? ¿Y adónde se dirige?
Voy a visitar a unas primas.
¿Y a estas horas?
Sí, claro. No pretenderá que lo haga a plena luz del día...¡Usted no sabe la cantidad de desalmados que existen por ahí! Un paseo matutino furtivo te puede costar la vida y no se llega a mi edad sin ser muy precavida.
Bueno, sabrá usted que su especie no goza de mucha simpatía...
Lo sé, querida, lo sé. Somos lo que usteden llaman una peste. ¡Una plaga! Mire, me parece francamente indignante que hablen de nosotras como de una plaga.
...
¡Y encima dicen que somos sucias! ¿Pero sabe usted cómo están las alcantarillas de esta ciudad? Pues mejor no le doy detalles. Y eso sin hablar de la cantidad de guarros declarados entre su especie. Si yo le contara...
Algo de razón tiene pero ¿por qué cree usted que tienen tan mala prensa?
¡Pues eso me lo podrá decir usted mejor siendo periodista!
...
Mire, la verdad, no lo sé. Nuestra especie está llena de virtudes pero me temo que su prepotencia no puede tolerarnos.
¿A qué se refiere?
¿Quién cree que sobreviviría a un cataclismo atómico? ¿Sabía usted que podemos soportar dosis de radiactividad de 6 a 15 veces superiores al ser humano?
Sí, algo había oído...
Y sabrá también que podemos vivir sin cabeza unas cuantas semanas. ¿Sabe lo que representan unas cuantas semanas para nosotras? ¡Serían años para ustedes?
Le confieso que esa última cualidad no me parece muy envidiable.
¡Ja! ¡Es más de lo que algunos de sus congéneres posee! Reconózcame que entre ustedes se actúa a menudo como si no se tuviera cabeza alguna...Y no me haga hablar de su clase política, por favor. Almenos nosotras tenemos excusa pues cuando actuamos sin cabeza lo hacemos literalmente sin ella. Pero ustedes...
Mire ahí le doy toda la razón.
Y qué manía con erradicarnos, oye.
¿Ha sufrido usted algún encuentro desafortunado?
¡Cientos! Querida, a mi edad no se llega sin haber sufrido zapatillazos, zapatazos o sacudidas de escoba. Por no hablar de las zambullidas al inodoro...
¿A qué se refiere?
Pues me refiero a los psicópatas que, creyéndose más samaritamos que el del escobazo, te lanzan por el inodoro. Deben pensar que así no son ellos los culpables sinó las aguas bravas...
¿Y le ha pasado muchas veces?
Uffff....Una docena de veces, hija. Sin ir más lejos, la última fue anteayer. Pero suerte de mi tatarabuelo por parte de madre. Era un excelente nadador y yo soy clavadita.
Pues lamento mucho que haya pasado por eso pero al menos me reconocerá que ustedes transmiten muchas enfermedades.
Querida, nosotras sólo tenemos la desgracia de llevar su suciedad accidetalmente de un lado para otro y en el camino, pues pasa lo que pasa...
Es una manera de verlo.
Querida, que nosotras llevamos esa carga es un hecho pero no pretenda convencerme de las bondades de su especie.
No pretendía convencerla de nada. Aunque no parece usted fácil de convencer, por otro lado.
Dejarse convencer demasiado es como dejarse engañar con consentimiento. ¡Te lleva a la ruina! Y en cualquier caso ustedes, los humanos, no son seres de luz que digamos.
Bueno, tampoco exagere.
No, hija no, no exagero nada. Y una cosa es que no les caigamos bien y otra que nos peguen eso sustos de muerte porque sí.
¿Sustos de muerte?
Sí, sustos de muerte. Porque además de los zapatillazos y las zambullidas al inodoro están los sustos de muerte.
Explíquese, por favor.
Los sustos de muerte suceden cuando te encuentras con alguien de su especie y reacciona gritando como si viera la criatura más horripilante y nauseabunda del mundo. Que como decía mi madre, en paz descanse, yo no soy muy bonita pero ustedes tampoco son preciosos, oye.
Bueno sobre gustos ya se sabe...
¡Que ni gustos ni nada! Se creerá usted que está muy guapa con esos pelos y esa cara de recién encendida la luz. Y sobre el pijama que lleva, mejor no hago comentario...
Oiga, yo no he chillado al verla.
Ya, querida...Pero que eso no está bien...
Antes mencionó a su madre. ¿Puede hablarme de ella?
Ay, sí querida. Era muy guapa. Siempre tuvo muchos machos. Es algo muy normal entre nuestra especie ¿sabe?
...
Pero no vivió tanto como yo
Vaya, lo lamento mucho.
Sí, una pena. La pobre no heredó las facultades de mi tatarabuelo y no pudo con una zambullida. La vida es así para nosotras.
...
Ya le he contado lo buena nadadora que soy ¿verdad?
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